Acerca de ¨Neptuno y las Faunas¨ (7)

Un prólogo es como una puerta de entrada. Yo, que soy dibujante y no escritora, intuyo el mío como un portal imaginario al onírico paisaje de un poeta hecho y derecho en la seriedad del alma de un niño. Neptuno y las faunas me llenó de imágenes, evocaciones y también de destinos nuevos. Nicolás García Sáez tiene una confianza genuina con las palabras y juega muy bien con ellas, dejándolas acomodarse con libertad e impecable rítmica. En su poemario, el mar ─creador primigenio─tiene su lugar de privilegio y un timón que guía el derrotero con destreza. Hay un devenir sin deriva por melancolías, furias, picardías o reinvenciones mitológicas para épicas nuevas. Para Nicolás el amarillo es un amor delfín y el rojo, la trágica bestialidad mundana. Hay ángeles de la guarda, otoño, una rosa púrpura del barrio y una traducción al portugués que me pareció muy acertada. Pero estos son sólo tesoros que yo encontré. Hay muchos, y cada cual oirá retumbar el propio en su arcón de resonancia. Vale la pena leerlo y tenerlo, la buena poesía siempre es un acto de amor y éste es un bello ejemplo.

Prólogo de María Verónica Ramírez para las traducciones al portugués (Netuno e as Faunas) y al francés (Neptune et les Faunes) del primer poemario de Nicolás García Sáez / Editorial Oliverio