-Buenas…
-¿Que acelga?
-Todo viento, ¿y Boston?
-¿Bosta?
-Boston.
-¿Que es eso, un trago largo?
-No sé, lo escuché por ahí. ¿No te aburre comer siempre lo mismo?
-¿Que querés decir?
-Eso, repetir ad eternum ese menú reseco y desabrido, con esa napia extra larga que tenés, clavada en el pasto como si fuese una estaca en un campamento de viaje de egresados.
-Ah, bue, habló el ñato Adonis, el nuevo Silver súper pingo y guapo del llanero solitario, el Brad Pritty de los equinos…
-Al menos hago otras actividades, digo, más allá de mi mera manutención.
-¿Ah, si?, ¿cuales por ejemplo?
-Troto, todas las mañanas, dos vueltas al lago, y a veces me mojo las patas.
-Eso es lo que hacen todos los caballos.
-Vos me parece que no, relojeá tu sobrepeso Master.
-Yo estoy de vacaciones.
-Oh, ¿y se puede saber cuál es el trabajo del señor?
-Ser caballo, aguantar a fulanos encima mío durante horas y horas, hacerles creer a esos Picapiedras que son hábiles y geniales y deportistas y saludables y los epítomes del outdoor por el solo hecho de haberse sentado arriba mío y haberme hecho cabalgar y sudar mientras me gritan y me aturden y me patean el estómago con los estribos hasta casi hacerme acariciar el infarto.
-Bueno, no exageres, después de todo estás haciendo ejercicio, te viene bien para bajar de peso, para la circulación y para tener los niveles óptimos de glucosa. Peor terminó nuestro cófrade, el de ¨Crimen y Castigo¨.
-¿El best seller de Dostoievski?
-No es un best seller, es un clásico.
-¿Y cual es la diferencia entre uno y otro?
-Mu-chí-si-ma, un abismo, o dos, tres continentes y cuatro universos, imaginate, ¿lo leíste?
-Si, es terrible esa escena. Y ese cabrón frío como el culo de Siberia…
-¿Mikolka?
-El mismísimo, un mamarracho adicto al vodka barato que hace que lo revientan a golpes hasta matarlo y…hey, ¿te sentís bien?
-No, de repente me angustié. Y ví todos nuestros destinos, negros como una noche rusa. Y además es menester que te aclare que a quien golpean es una yegua.
-¿Querés comer un poco de pasto conmigo?
-Si, buena idea, correte y haceme un lugarcito.
© Nicolás García Sáez