El arco y la flecha

Alfa, beta, gama, sigma y arroba. Alfabetizar la consigna. Estigmatizar mediante casilleros bien calculados, sin tonos pasteles: o es blanco o es negro, el gris es para el purgatorio de aquellos pocos (y pocas) que detectaron que hay vida más allá del pensamiento binario.

Si sabes el juego, es el mero aburrimiento, si te hacés el distraído es porque sos un caballero. Al fin y al cabo…

Cuando éramos niños era más divertido. Yo gusto, no gusto, tú gustas o no gustas, nosotros y vosotras no gustáis, pero también gustamos. Oh, la paradoja de la posmodernidad. En esas pizcas olvidables el tránsito es continuo en los kínder eternos.

© Nicolás García Sáez