
En relación con otras series que Nicolás García Sáez viene pintando sobre el mismo motivo y en sintonía con su inmersión profunda en las lecturas sobre enseñanzas orientales, esta pintura podría interpretarse como una metáfora del conocimiento en el encuentro de dos culturas. En la tradición oriental, tanto para el hinduismo, como para el taoísmo y el budismo tibetano, el elefante es símbolo de sabiduría, fertilidad y buena fortuna. Una criatura mítica que, por su carácter paciente, se asocia, por un lado, a la capacidad de resolver obstáculos con serenidad y, por otro, con la mente controlada, iluminada. En la pintura, esa tradición donde el elefante sintetiza la imagen de autoridad espiritual se ensambla, en cierto sentido, con la razón, la palabra, el logos que es la base del conocimiento en Occidente, condensado en esa madeja de letras multicolores.
……
In relation to other series that Nicolás García Sáez has been painting on the same theme, and in keeping with his deep immersion in the study of Eastern teachings, this painting could be interpreted as a metaphor for knowledge arising from the encounter between two cultures. In Eastern tradition—whether in Hinduism, Taoism or Tibetan Buddhism—the elephant is a symbol of wisdom, fertility and good fortune. A mythical creature which, due to its patient nature, is associated, on the one hand, with the ability to overcome obstacles with serenity and, on the other, with a controlled, enlightened mind. In the painting, this tradition—in which the elephant embodies the image of spiritual authority—is, in a sense, interwoven with reason, the word and the logos, which form the basis of knowledge in the West, condensed into that tangle of multicoloured letters.
©Florencia Suárez Guerrini
Texto para Saatchi Gallery