El regalo del salmón

Buda, en uno de los versículos más célebres del Dhammapada, escribió lo siguiente: ¨La persona que alcanza lo sagrado, lo inexpresable, que ha impregnado su mente con ello , que mantiene el control de sus sentidos, es arrastrada río arriba, contracorriente¨

Luego de leer esto, la imagen, o una de las primeras imágenes que podría aparecer en nuestras mentes, es la del pez de nado rebelde y esforzado. ¿Qué sentirá el salmón cuando se desplaza río arriba? Teniendo en cuenta un estudio de la Universidad de Liverpool, realizado en 2019, pueden sentir dolor, parecido al tuyo o al mío, seres que también pueden sufrir hiperventilación, pérdida de apetito y cambios en su comportamiento.

No tuve el honor de estudiar en Liverpool, por lo tanto, ¿será muy aventurado imaginar que ese mismo salmón (el que mencionó el despierto entre los Shakyas o el que estás imaginando vos) puede experimentar el vértigo mientras se desplaza en ese abismo al revés, pletórico de turbulencias e incertidumbre? Me agrada, o tal vez me hace una cosquilla, imaginarlo en el esplendor de su rebeldía, el súmmum de su metáfora colmada de épica.

Si, por lo pronto -aunque el tiempo se vislumbra manso- uno de los grandísimos referentes positivos de la Humanidad ya hizo acopio de atención excelsa para, a continuación, describir con sencillez divina lo que para él significa uno de los regalos que privilegian cualquier existencia… no sería un gran trabajo entender que la imagen del salmón sobrevuela la Utopía. Tengamos en cuenta que ese pensamiento se tradujo, oralmente o en papel, allá en el siglo quinto antes de Cristo, otro gran referente, pero un tanto más trágico. Podríamos tener en cuenta, también, que hoy con un click hacemos un recorrido que antes deambulaba durante siglos. Y siglos.  Y más siglos.

© Nicolás García Sáez

 

Posdata: queridos ¨vegetarianos¨ (nótense las comillas) que consumen pescado, oh, ensalzadores de la Magna Excusa del aminoácido esencial y el Omega 3: a partir de ahora ya sabrán si hay karma o no hay karma cada vez que alguno de estos maravillosos vertebrados sea secuestrado del agua, para luego terminar hecho un puré entre sus bocas.