La tregua y el zoom

¿Estamos transitando algo parecido a una tregua? ¿O es la proyección y el mismo deseo de mi yo más conciliador?

Aplicando el zoom desde la base, los ladridos del vecino (o del perro del vecino, que para el caso es lo mismo), hacen caso omiso de la parte reactiva de mi psique y escucho aquel ruido como quien oye llover. O lloviznar. Nada detiene el lento albedrío de los meandros internos que ya he alumbrado en su momento, en mi cuerpo, en mi cerebro. La decisión de todos ellos es tajante: Alegría y Paz.

Salud, dinero y amor también, por supuesto. Ahora…volviendo a lo de la tregua y a la mitad del camino de mi súper zoom… ¿me parece a mí o la trillada y muy, pero muy mal conceptualizada ¨grieta ideológica¨ ha menguado varios decibeles? No me refiero a las gansadas que se dicen a diario los protagonistas de cada equipo de fútbol, perdón, de cada partido político, me refiero a cierta serenidad que acompaña a la mayoría – o su inconciente colectivo – de los habitantes y habitantas de este país.

Yendo al palo del zoom, no faltará el o la aguafiestas que me cante las cuarenta sobre el conflicto (que acaba de cumplir su malnacido aniversario) entre Ucrania y Rusia. Aquí solo (adverbio o pronombre que genera su propia grieta entre la RAE y las redes sociales) cabe preguntarse por qué, en la era de la Gran Información, apenas nos llegan noticias o imágenes de lo que allí sucede

 

© Nicolás García Sáez