Om mani padme hum

Es tan sencillo como repetirlo (e incorporarlo) varias veces al día. Incluso cuando no lo necesites, también tendrá una repercusión muy saludable en tu cuerpo, mente, corazón y alma. Se dice que es infinitamente más fructífero que pensar en los políticos, en la economía, en los ladridos de los perros, en tu ex ultra tóxico/a y traidor/a o en la hormiga o la araña laboriosa que liquidaste sin querer.

Dijo Kyabje Kalu Rinpoche: “estas variadas y confusas apariencias constituyen la base en la cual toda la gama de sufrimientos del samsara se desarrolla. Una vez que comprendemos que todos estos fenómenos son, en definitiva, como las apariencias que surgen en un sueño o un espejismo, nuestra fijación y apego a nociones rígidas sobre la realidad, disminuyen.”

Así las cosas, vibraciones fuscas, chungas, densas comenzarán a disiparse entre los céfiros y serán devoradas por los huracanes olvidados de la pesadumbre y la estulticia. Es cuestión de practicar. ¿Estabas buscando un hábito sencillo que rinda beneficios casi instantáneos y no te obligue a llevar la disciplina diaria a la que solo se animan los campeones? La joya del loto, que aúna las enseñanzas del Buda, brinda, mediante seis sílabas, su libre acceso a quien quiera ampliar su conciencia, sensibilidad y percepción.

 

© Nicolás García Sáez