Tres conversaciones con Suna Rocha

Tengan el patio regao

Suna Rocha es, a mi entender, El Referente Ineludible, El Faro del Folklore. Aunque suene a perogrullada, a expresión apodíctica, Suna es portadora incansable de la humildad y la generosidad genuinas que sólo tienen algunos grandes consagrados. Su popularidad, ya se sabe, comienza de la mano de Mercedes Sosa, en el año 1982, cuando es elegida e invitada a cantar junto a ella ¨Cómo un pájaro libre¨. Desde entonces, la sublime cantante cordobesa no ha dejado de propagar su voz contundente por todo el territorio nacional. Ha tocado en todas las ciudades y en casi todos los pueblos del país, y también junto a su compañero: Raúl Carnota, junto a Atahualpa Yupanqui, junto al grupo de música andina Ollantay, con el Cuchi Leguizamón, con Celeste Carballo, con Pedro Aznar, Lito Vitale, junto a Leda Valladares, la mismísima Mercedes Sosa y tant@s otr@s. Ganó el Premio Revelación en el Ultra Exigente y (por fortuna) siempre purista Festival de Cosquín. Allí mismo, cinco años más tarde, llega a la cima con el Premio Consagración. Pero luego continúa con el Premio Konex, y el Cóndor de Plata, y nuevamente el Premio Kónex. También es declarada , durante el 2010, Ciudadana Ilustre de la Canción Nacional e Internacional, Premio decretado por el Congreso de la Nación. Desde esta humilde trinchera contamos con su presencia al ser ella la Madrina Musical de Los Verdes y Canción Verde del Mes es ésta que aquí compartimos con ustedes. Antes quisimos dialogar, quitarnos algunas dudas sobre ésta joya y Suna accedió gustosa con, ya se ha dicho, su infinita humildad y su inmensa generosidad. En medio de intensos compromisos radiales con la Universidad de Córdoba, nos brinda parte de su valioso tiempo para desmenuzar una proeza, explicarla con lujo de detalle y regalarnos, de paso, unas historias sobre aquella zona maravillosa que habita. Es conmovedor escuchar su voz sabia y pausada, explayándose en cada uno de esos detalles, desde su casa de Tulumba

Querida Suna: lo primero que quiero decirte es que ésta versión de Carlos Di Fulvio es una de mis canciones preferidas. Te lo he comentado en varias ocasiones, pero hoy siento la necesidad de hacer extensivo mi entusiasmo a quién aún no haya tenido la oportunidad de disfrutar esta chacarera maravillosa que es ¨Abuelas del campo mío¨. La escucho cada vez que puedo, una y otra vez, siempre, y, al contrario de lo que sucede cuando uno acude reiteradamente a alguna canción hasta el cansancio, a mí no deja de emocionarme tu voz, la instrumentación exacta que te acompaña, y el mensaje y los paisajes que vas despertando mientras el milagro sucede y crece. Quería preguntarte quién fue Maclovia

Suna: Estas abuelas en las que Di Fulvio se inspira para hacer esta chacarera que yo grabé, y que él va nombrando, son las abuelas de Tulumba, las que a él le impresionaron, sea por su trabajo, sea por su condición. Acá también aparece Maclovia. Maclovia era una abuela que estaba en Herrera, una estación de tren de Santiago del Estero. Esta abuela había prendido un fueguito porque hacía frío, y vendía rosquete, tortillas y esas comidas que tienen que ver con la criolledad, que tienen que ver con Santiago del Estero. Entonces, a través de otra chacarera en donde se la menciona, Di Fulvio la toma para ponerla aquí también. Por eso es que uno se pregunta por qué aquellos chicos y muchachas de edad prolongada, que hacen cosas hermosas, tendrán que morir. Por qué tendrán que morir si son tan necesarias a la hora de aprender, a la hora de saber ( nosotras y nosotros) de ellos, porque estas chicas y muchachos son como un libro abierto. Entonces Di Fulvio se hace siempre esta pregunta en esta chacarera: ¨Abuela del campo mío, ¿por qué tendrás que morir?¨  

Soy nieto de una abuela cordobesa cuyo origen es humilde y campesino. Una abuela encantadora cuyas manos eran de trigo, como dice la letra de la canción, y que también era una calandria que le rezaba a sus santos y cebaba mates tirando la yerba al fuego. Es inevitable que te pregunte por María, por Dominga, por Fausta, por Palma y Rosaura…

Suna: ¨Por dónde andará María, con sus telares de palo¨. María era una hilandera de acá (Tulumba) que hilaba el vellón de la oveja y tenía su telar y su ruequita al costado, hilando su lana para después hacer sus artesanías. Hay colchas muy hermosas que han sido hechas por María. Probablemente el tema del tejido, el tema de la hilandería, se ha perdido, porque las nuevas generaciones ahora no quieren hacer esas tareas. Tal vez consideran que es mucho trabajo, y prefieren otras labores antes que aprender ¨El Oficio¨, como ellas lo llamaban. El oficio, ese trabajo maravilloso que hace que de generación en generación se herede. Yo conozco hilanderas de Belén, Catamarca, que son increíbles, porque han heredado el oficio y continuaron aquello que le enseñaron sus Maestras Tejedoras. Estas tejedoras criollas que, con su ruequita al costado, hilaron la lana y dejaron testimonio de su paso por esta vida. ¨Por donde andará Dominga, con su batita floreada¨, creo que es la próxima estrofa. Dominga está en esa otra chacarera, que también grabé, y que se llama ¨Campo afuera¨. Di Fulvio una vez se fue al campo de la rudita, un campo que queda por acá cerca, y vio en la casa de Don Vivas, que era el dueño de ese lugar, a una viejita de ahí, que era vecina de la zona. Esta señora sintió los sonidos de la guitarra de Di Fulvio y se acercó adonde él estaba. Se acercó y mientras Di Fulvio tocaba, ella empezó a bailar, emocionada, empezó a bailar. La chacarera dice: ¨si a los setenta la baila así, como habrá sido antes¨. ¨Y va con una trenza cana de cabellos blancos…¨, y se pierde en un momento dado. Y de allá venía una señora y un señor y Di Fulvio les dice: ¨los he traído a ellos también para que les haga un gatito¨. A la semana siguiente Di Fulvio le lleva a Dominga la chacarera hecha, y ella va y trae a sus amigos. Es muy linda la anécdota que cuenta Di Fulvio. Y Dominga es una señora que se ha hecho muy conocida a través de la chacarera ¨Campo afuera¨. Después él dice, en la introducción: ¨ausencias he conocido y sé que hay una más larga¨ , y se refiere, por supuesto, a la muerte y que ¨nadie quiere hacerle caso, pero a toditos nos llama. Abuelas voy con guitarras, tengan el patio regao¨, les dice a las abuelas que ya va a ir él, y que mantengan el patio regado para bailar una linda chacarera. Habla de la Fausta. Hay todavía esa panadería que se llama ¨Doña Fausta¨, la panadería existe, y tiene unas colaciones riquísimas. Doña Fausta se especializaba en colaciones, hasta el día de hoy se venden esas colaciones, no sé si con los secretos de Doña Fausta, o como las hacía ella. En aquella época andaba siempre alguien con una canasta vendiendo las colaciones de Doña Fausta, que eran compradas por los turistas. Después dice (la chacarera) : ¨jugando se fue la Palma ¨, que era una señora con capacidades diferentes, a la que le encantaba la música y vivía cantando. Tenía una muñeca de trapo, y tal vez en su fantasía haya querido ser mamá. Palma tenía esta muñequita y siempre andaba con ella, y cantando. Por eso Di Fulvio le dice: ¨calandria, madre del canto¨ a la Palma. Le decían la Palma porque era alta, muy alta. Después está la Rosaura, que era la rezadora del pueblo, le rezaba a sus santitos. Y sabés que acá, lo he visto yo, hay un santo que se lo van pasando en las casas, y una vecina se lo pasa a otra, y esa otra se lo pasa a otra, es decir que el santito va de mano en mano porque en cada hogar se le reza al santito. Por eso esta chacarera dice:  ¨también se fue la Rosaura, rezándole a su santito, la que cebaba los mates, tirando yerba al fueguito. Abuela de los criollitos por qué tendrás que morir¨. Y así están las abuelas a las que Di Fulvio quiso rendirles homenaje con esta canción. Di Fulvio siempre ha pintado su aldea, aunque no haya sido ésta su aldea ya que él nace en el sur de la provincia de Córdoba, en Carrilobo. Pero se aquerenció porque se enamoró de una chica de acá, de Tulumba, Teresita Zamora, que era de una familia tradicional de la zona, y entonces se quedó aquí, y los Zamora lo adoptaron como si fuera un hijo más. Y se casó con ella. Hace pocos días estuve con ellos dos. De manera que esa es un poco la historia de las abuelas de Tulumba, que yo te pido que la conozcas, que la visites porque verdaderamente es un lugar lleno de historias. Por aquí pasó parte del Camino Real que iba de Córdoba a San Miguel de Tucumán y con el cual algunos se hicieron ricos vendiendo mulares. Pero también aquí, en esas postas, que son nueve, pasaron desde San Martín, Belgrano, el Facundo Quiroga. En San Pedro le avisaron al Facundo que lo iban a matar, y sin embargo el Facundo continuó su viaje. En Barranca Yaco lo mataron. Aquí se encuentra la casa, dicen, de quienes mataron al Facundo Quiroga, los hermanos Reinafe. Aquí también se encuentra la casa del padre Benitez. El padre Benitez fue quien confesó hasta último momento a Eva Perón, es decir, le dio la extremaunción antes de que falleciera. Se conserva aquí la casa del padre Benitez, una casa hecha a comienzo del siglo pasado, y algunos muebles, otros los llevaron a Buenos Aires, con la promesa de que los iban a traer de vuelta…pero no los trajeron nunca. Este fue un lugar donde había muchos franceses, una colonia. Si vos vas al cementerio te vas a dar cuenta que allí hay mausoleos jónicos, dóricos, los ha hecho gente que no es de aquí. Ahí están los cajones, seis cajones apilados, siete, llenos de telarañas. Se ve que nunca más vinieron a ver a sus deudos, murieron y los dejaron allí para siempre. Yo nunca había ido, pero un día agarré mi auto y me fui, al cementerio, a mirar, porque me habían dicho que había unos mausoleos raros, de mucho lujo para esta época, y me llamaron mucho la atención. Un testimonio de esta gente, de su paso por Tulumba. Tulumba suena africano, que me parece que hasta hay tambores en ese nombre. Es una voz aparentemente comechingona, que quiere decir ¨agua¨. Yo le pregunté a Atahualpa, -Atahualpa me honró con su amistad- le pregunté qué quería decir, y él me dijo que era una voz negra, que tenía que ver con lo africano, pero pareciera que también es de aquí. 

¿Cuál es tu sentir, tu vínculo con las abuelas del campo argentino que aún están entre nosotros?

Suna: Como decía Yupanqui: cuando muere un viejo, muere una biblioteca. Es decir que son, de alguna manera, los doctos, tanto los hombres como las mujeres, porque saben, a partir de la cultura de la contemplación, lo que sucede a nivel geográfico, a todo nivel. Yo aprendí de mi abuelo cómo se hacía para sacar agua a ochenta metros de profundidad. Se usaba el balde de noque, que es un balde de cuero. Aprendí como daba vueltas el animal, daba mil vueltas el animal solito, hasta que el dueño lo hacía parar al caballo, o mula, depende. Mi abuelo me enseñó como se hacía un alambrado, es decir, tantos tirones de alambre de fardo, tantos de alambre de púa, cómo se hacían los esquineros, dónde se ponían las tazas, por qué estaban los esquineros, por qué estaban reforzados, por qué tiraban para un lado y para otro. Me enseñó también cómo y cuando iba a caer piedra: cuando había ese cielo plomizo, medio verdoso, era seguro que iba a caer piedra. Decía: ¨mirá, ¿ves?, está medio verdoso, vas a ver que va a caer piedra¨. Y efectivamente…caía piedra. Esta cosa, como te digo, de la cultura de la contemplación, del hombre rural, es lo que a mí siempre me gustó, me gustó saber, me gustó aprender, como de hecho me gusta el campo. Yo me hice esta casa en Tulumba, porque a mí la Naturaleza realmente me puede. Calculá, yo viviendo en Buenos Aires, a dos cuadras del Congreso de la Nación. Tengo un departamento muy hermoso, muy antiguo.  En ese edificio vivió Gardel, en la calle Rincón. De allí iba a Rincón y Rivadavia, al café de Los Angelitos. De manera que siempre supe que me tenía que ir, para trascender como artista, como mujer de la cultura, pero siempre supe también que iba a volver. Ahora, mi relación con las abuelas es esa. Para mí ellas mantienen la memoria y la van traspasando de generación en generación. Ellas saben hacer, por ejemplo, una comida criolla, y van pasándose, de generación en generación, esa sabiduría. Por eso valoro el tema de aquello de lo que generalmente la gente llama ¨los viejos¨, y que yo llamo las chicas y los muchachos de edad prolongada. Yo canté un tiempo para el PAMI, y aprendí muchísimo con ellos, y les decía así: las chicas y muchachos de edad prolongada.

© Nicolás García Sáez / Para el blog de Los Verdes Platónicos / Febrero 2019

https://losverdessonlosverdes.blogspot.com/2019/02/tengan-el-patio-regao-reportaje-la-gran.html

Suna y la contemplación

Que afortunado se siente uno cuando escucha su voz firme y dulce, una voz que atraviesa los mares virtuales para instalarse en algún rincón importante del universo emotivo. También es de agradecer la cercanía de su presencia en medio de este contexto covídico, saber que estamos inmersos, como leerán ustedes en breve, en la cultura de la contemplación. Y es que eso, amig@s, se afianza y potencia cuando la Naturaleza te rodea, cuando las sierras te contienen y abrigan pero…no es potestad de ellas, mucho menos cuando alguna mano siniestra te las incendia. En ese devenir contemplativo se puede apreciar, además, el brote que crece y se hace tallo y luego hoja en la maceta de un balcón urbano, o en algún nacimiento, cualquier nacimiento, o en el escuchar atento de una nueva canción. De eso estuvimos conversando largo y extenso con La Voz más importante de nuestro Folklore: Suna Rocha. Conversamos de esto y de muchas cosas más, un nuevo dialogo/reportaje con la Madrina Musical de Los Verdes que podrán  leer y escuchar ahora y en el futuro cercano de este blog. Paladeamos sus nuevas canciones, de una potencia exquisita, obras flamantes que se atreven a interpelar cierta cuadratura de un círculo que suele ceñir a varios puristas del género y disfrutamos el nuevo videoclip (realizado en Tulumba y sus alrededores) que sintetiza y se expande con una propuesta magnífica que nos invita a vivir de una manera más sabia y cuyo punto de llegada y partida es la sencillez.

 -Querida Suna: ¿Cómo es tu presente en Tulumba durante estos días?

 Suna: Mi presente en Tulumba es verdaderamente auspicioso porque me encuentra aquí, en un lugar muy solitario, en el campo, prácticamente a unas cuadras del pueblo, donde tengo una visión de paisaje muy hermosa, de alguna manera practico la cultura de la contemplación,  mirando los rundunes, los picaflores…en las flores. Tengo un paisaje de tipo montañoso, no muy exuberantes las montañas, pero son pequeños cerros que le dan una ondulación a mi vista. Me encuentro cómoda aquí, donde vine por una semana y me quedé diez días, y después vine por un mes y me quedé dos, y después vine por cuatro meses y me quedé ocho…y así me fui quedando y acostumbrando a la soledad, con la cual convivo realmente bien y tranquila. No le tengo miedo a la soledad…siento como que ese tiempo, que es todo para mí, lo aprovecho para leer, lo aprovecho para, como te decía, ejercer la cultura de la contemplación, para estar sola, a ver qué es lo que me dicta el silencio. Aprovecho para hacer cosas que tenía relegadas, como por ejemplo leer la obra de García Márquez, que me encanta. Estoy releyendo algunos libros de él, me divierten mucho algunos de ellos, como ¨La cándida Eréndira¨, me río mucho. Además de eso estoy trabajando, quizás, más que nunca, con el tema de los medios, el tema en las redes, que se ha convertido en la forma actual de comunicarnos. Siento que puede haber un antes y un después de esto, vamos a tener que ver de utilizar los medios para un montón de cosas, hasta, por ejemplo en mi caso, la presentación de un nuevo disco.

 De manera que la sumatoria de todo esto es estar en un lugar donde me alegro de estar, porque aquí no tengo mucho contacto, no tengo muchas posibilidades de contagio tampoco y tengo la posibilidad de ahondar nuevamente en la tierra. Yo siempre me consideré una mujer de la tierra y me parece que es así, sigo siendo así, soy el resultado cultural de una zona donde nací, que es ésta, y que me dio a mí la esencia para poder después ser culturalmente. Todas esas experiencias y esos paisajes los he volcado en mis canciones. Me considero también una intérprete de paisajes, bien sabido es que uno se bebe la geografía, lo que ve  y después lo vuelca en las canciones, por eso es que algunas cantoras tenemos esas voces que tienen que ver con la tierra, con la profundidad, que te avala, digamos, una geografía. De manera que eso es en cuanto al hecho de estar aquí. A mí me produce una gran alegría, porque estar en este lugar es un proyecto de vida que tuve desde siempre.

 –Muchas zonas de Córdoba fueron arrasadas por los incendios. ¿Qué sentís, que pensás al respecto?

 Suna: Bueno, los incendios…se me ocurre que algunos son intencionales. Yo no sé si en La Loma del Cachilo son intencionales, para hacer countries, porque son lugares que nada que ver con countries, o en Las Jarillas, que es un caserío de cuatro o cinco casas humildes, y sin embargo se quemó. Para mí hay varias opciones: primero que no hay pasto, hay una sequía histórica, entonces ellos saben que si queman, el pasto crece verde para los animales, una es esa. Otra es que todos los días, no sé por qué causa geográfica, viene viento fuerte, todo el día con viento, llegas a odiarlo al viento y eso aviva el fuego, entonces yo veo que acá, Fidel, el hombre que me ayuda y me cuida mi casa, a veces corta el pasto, lo junta y amontona y a veces ha quemado el pasto sin que yo esté y se le ha ido el fuego, se confía demasiado y se le va el fuego, con la sequedad que hay corre el fuego por el pasto y en un segundo está allá. Es como dice mi amigo Damián de Santo, un soplete gigante, se va el fuego en un segundo, esa es otra de las causas, el hecho que se les vaya el fuego, o sea, quieren quemar y si no tenés una manguerita cerca se te va al campo vecino y adiós. Entonces acá, en esta zona, la gente está concientizada que no debe quemar, todo el mundo que tiene muchas ramas, por poda o lo que sea, tiene que llamar necesariamente a los bomberos.  Yo acá corté como once espinillos, que me perdonen, pero eran espinas por todos lados que me hincaba yo y los perros y entonces dije: ¨no quiero espinillos, voy a limpiar bien, voy a saber los yuyos¨, dejé los cuatro algarrobitos, el tala, la palmera caranday, que es una palmera típica de acá y por supuesto unos aguaribayes que ya estaban de antes. Cuando vine planté 240 plantas y le pedí a un señor que me las cuide, nunca las regó, se secaron casi todas, menos el aguaribay, planta con una fortaleza increíble, que no le bajan las hojas en invierno, siempre está verde, un árbol divino, dicen que era el árbol de los aztecas y de los mayas

Me parece una inconsciencia absoluta quemar para hacer countries, cosa que existe también y ha habido, más que otros años, unas quemazones increíbles. Ahora también noto la poca voluntad de las autoridades para tratar de terminar con el fuego, yo creo que si mandan de la Capital tantos aviones hidrantes, más los de acá, se pueda terminar con el fuego, pero…¿ se querrá? Mueren cantidad de especies quemadas y la más tremenda me parece la muerte del caballo, porque no corre, le da en la cola el fuego y se queman vivos, a veces parados, caen cuando ya se desmayan, es increíble la muerte de ese animal, por  su actitud frente al fuego. Entonces me parece tristísimo esto, que mueran tantos animales, que se desfase el ámbito, el lugar, la geografía, la Naturaleza. De manera que me parece muy lamentable el tema de los incendios. Yo acá, en la parte norte, tengo árboles y lamentablemente los voy a tener que sacrificar. Es un olmo que no me gusta, lo he podado y han caído las ramas del olmo y después hay otro que se ve que había una vertiente por debajo, entonces se ha caído para este lado y da casi a mi alambrado, ese está verde, hermoso, hay siempre verdes, paraísos…así que voy a tener que podar eso y alejar la vegetación de mi alambrada, por lo demás hay unas piedras enormes, que están buenas porque el fuego no podría correr nunca como en el pasto. Acá no va a llegar porque, como te digo, estoy arriba de las piedras, pero está muy cerca la parte norte de mi casa. La verdad es que es tristísimo el tema de los incendios, yo no sé la Ley de Humedales en qué consiste, no la conozco por dentro,  pero tienen que apurarse a hacer algo contra este tema, esperemos que llueva, el miércoles aparentemente va a llover, pero estamos todos mirando al cielo, a la noche hay estrellas y a la mañana sol. Es lamentable, esperemos que tomen medidas porque  no puede ser que haya tanto incendio.

Por otro lado estamos viviendo lo que pasa en un país vecino, que es Brasil. Bolsonaro está loco, ahí están quemando el pulmón del mundo ¿Se dará cuenta él realmente de eso, de lo terrible que va a ser cuando eso no exista? No sé, no hay consciencia, porque si vos pensás, bueno, es un bruto que no ha tenido la posibilidad de estudiar…pero…¿tipos como esos que tienen un montón de asesores, no piensan que eso se nos va a venir en contra, a nosotros y a ellos, o que creen que se van a salvar? No se van a salvar, van a fenecer igual que nosotros, que nuestros hijos, que nuestros nietos, es tremendo, no hay consciencia. Somos dos o tres locos a comparación de toda la gente que habita el planeta, que nos preocupa realmente el Medio Ambiente. Esto de cortar árboles, cuando vamos todos los días a caminar, vemos siempre árboles cortados al tronco, entonces todos los días una cosa nueva, es falta de conciencia del hombre, que está en periodo de descomposición, es una cosa horrible, lo que el hombre crea, produce, gesta, es tremendo y, lo que te decía de Bolsonaro, es que para mí que se deben estar quemando familias enteras indígenas, toda la prole, que hay muchísimos, en algún momento yo estudié, hay gente ahí adentro que nunca vio a otro ser humano que no sean ellos, que no conoce nada, supuestamente, de nuestra civilización, no ha visto nunca un hombre blanco, digamos, no conocen ciertas cosas, viven de la cultura de la subsistencia en esa semejante selva…y la está quemando el hombre, para hacer rutas, caminos, ahí sí han de querer hacer emprendimientos de todo tipo, me parece brutal lo que está pasando con los incendios , tremendo.

 -¿De qué se trata tu nuevo disco? ¿Cómo fue el proceso/progreso de grabación? ¿Qué músicos te acompañan? ¿Cuando sale y de qué manera se va a difundir en este contexto tan confuso?

 Suna: Yo terminé de grabar mi nuevo trabajo discográfico en marzo, que es justamente cuando comenzó el tema de la pandemia, así que estos meses los he dedicado a la faz técnica de ese proyecto, a tratar de corregir algunas cosas que, de tanto escucharlas, no me gustaron y que tuve tiempo de volver a releer musicalmente, el afianzamiento de los temas, es decir, como familiarizarme con una letra para poder estudiarla de memoria y poder cantarla sin un atril, que es mi mala costumbre. He encontrado una arregladora que tiene otro concepto de la música, ni mejor, ni peor, diferente, totalmente diferente. Ella es una música mujer y viene de la vertiente del rock, no obstante ella es de acá, es una provinciana, nació en Río Tercero y es muy talentosa, se llama Marian  Pellegrino. Una amiga mía, de acá, de Dean Funes, Astrid Bechara, me la presentó, ella sabía que yo quería hacer un disco con otro tipo de cosmovisión musical, así que un día se vino con Marian y empezamos a hablar sobre el tema de la música y, como dicen los chicos ahora: “ pegamos buena onda”, entonces empecé a trabajar con ella. Yo generalmente le daba los temas a un arreglador y él se encargaba de los arreglos, después yo los visaba, los miraba, los sopesaba, iba a la grabadora y ponía la voz. En este caso hemos trabajado con ella, juntas,  dialogando, hablando, mirando el tema, lo que me sugiere y entre las dos fuimos armando los temas de una manera muy particular, conversándolos, mirando que nos sugería tal o cual letra, así lo fuimos haciendo y fui buscando otros temas que escapan a lo que es la chacarera cuadrada, la zamba con cinco estrofas , fui buscando temas que me sugerían cosas y fuimos armando este trabajo.

 Uno de los temas se llama “Guanuqueando” y es de Ricardo Vilca, un artista jujeño que ya murió y que ha sido un gran melómano de la música clásica, así que si bien se sugieren las quenas y esa música andina maravillosa, también es cierto que hay una impronta que tiene que ver con lo clásico, con Bach, con Beethoven. Este tema ya lo hizo Divididos, pero acá lo hicimos más rápido y con violín, porque justamente estaba aquí un violinista italiano, con padre argentino, que toca como la gran flauta y me acordé que le había dicho a Ricardo Vilca, maestro humahuaqueño, que soñaba con que alguien le interprete  sus temas con violín, entonces yo dije: ¨bueno, yo te voy a dar el gusto¨, aunque ya es un deseo post-mortem. Así que salió bárbaro eso, el músico después lo volvió a escuchar y me dijo  que  no lo sabía al tema, quería  grabarlo de nuevo, ahora que ya lo sabía, para meterle otras cosas, pero le dije: “ ahora te jorobaste porque ya está grabado, está hermoso, a vos te parece que no está, que está duro, que no lo conoces al tema y que se nota…”, pero bueno, la gente no nota eso, nosotros no notamos eso, así que así lo dejamos.

 Hice un tema de Cerati, “Corazón delator”. Ese título Gustavo lo ha sacado de algo que a mí me suena, de un autor, un escritor, el otro día me acordaba y siempre me olvido de buscarlo en la computadora, para ver en quien se inspiró para hacer esto del corazón delator. Bueno, lo hice con quenas, a pesar de que es rock, lo acerqué a mi paisaje y quedó lindo, un tema, como te digo, de Cerati, a quien yo conocí cuando presentamos los temas de Leda Valladares, del álbum “Grito en el cielo”, lo conocí a él, a Pedro Aznar, de ahí salen los dúos que yo hago con Pedro… en fin, una serie de intérpretes de la corriente del rock, Fabiana Cantilo, Fito Páez, a Federico Moura, que lo vi en la grabadora, dos días antes que muera, porque justo él salía de la grabar y yo entraba, así que me lo encontré en la escalera, lo saludé, estaba muy pálido, me acuerdo de un conjunto negro que tenía puesto, como si fuera un saquito y un pantalón y la verdad es que estaba muy deteriorado y a los dos días murió. En ¨Corazón Delator¨ las quenas las toca un chico que se llama Víctor Carrión, que es uno de los mejores flautistas, flauta de caña, andina, toca con los grandes, Víctor Heredia, le ha hecho quenas a Víctor, a Baglietto, a  Mercedes Sosa , bueno él toca la quena en ¨Corazón Delator¨,  ya lo vas a escuchar como toca de bien el tema de Cerati.

Con este concepto hice este trabajo nuevo, con otro aire, con otro rapport, con otra mirada musical que me parece también crecedora para mí, haberme metido con otros conceptos musicales, con otras visiones musicales, que no necesariamente es una zamba, una chacarera y demás. Entonces yo ya conozco lo que es esto (la zamba, la chacarera) y lo he grabado por años y cuando los detractores vengan y me digan: “no sé, vos te fuiste del folklore”, ya tengo preparada la respuesta. Voy a preguntar cuántos discos tienen de mí y que me digan los nombres,  van a arrugar, porque seguramente la gente que te dice eso no tiene tus discos, es por jorobar que te dicen una cosa así, te la mandan y que te arregles vos con su forma de ver, que está mal, me parece a mí. Así que bueno, eso voy a decirles a aquellos que me digan que me salí del folclore. Los tradicionalistas a mí, la verdad, que no me caen bien, yo llevo ese asunto adentro por una cuestión natural, absolutamente natural, pero bueno, están estos que son… que  no me gustan en su forma de mirar las cosas, la vida, a veces me callo porque cada uno es dueño de su vida, pero la verdad es que me incomodan un poquito.

He grabado, como te digo, un tema de Leda Valladares con una guitarra furiosa que se escucha allá atrás, entonces le he dado al tema toda una connotación mucho más actual. Grabé un tema de Aristimuño, lo iba a cantar él en mi disco, pero bueno, con este tema de la pandemia, que había que mandarle, que ya está el disco, que tenemos que ir a Córdoba porque hay que mezclar, masterizar, hacer el tratamiento de un disco, de un trabajo, que de eso nos hemos ocupado todo este tiempo y de corregir. Hay un tema que se llama “How Long “, que no sé qué quiere decir en inglés, mi hija habla muy bien inglés, yo entiendo muy poco, entonces Aristimuño me dijo: “Suna, ponele jaulón “, entonces lo resolví así, porque no podía poner una palabra en inglés en el disco, no me gustaba poner un término en inglés, ya me estoy yendo demasiado lejos, es un preconcepto también mío, pero bueno, le puse ¨Jaulón¨ y está muy bien logrado. Hay unas músicas ahí, que están en Suecia, que son amigas de Marian, ella va permanentemente allá, tiene unos músicos amigos y va a tocar, a participar de grabaciones, etcétera.

Hay una zamba que se llama ¨Antofaya¨,  donde toca Leo Genovese, que  vino a la Argentina la vez pasada y lo aproveché para que vaya al estudio y toque acá, en la Argentina, porque él vive afuera, en Brooklyn, es pianista, tiene un trío de jazz impresionante, argentino por cierto, él es de Venado Tuerto, vive allá hace muchos años, era novio de Esperanza Spalding, una chica que toca el bajo y la rompe. Leo es amigo de mi hija Guadalupe. Tanto él como Aristimuño son admiradores del papá de mi hija: Raúl Carnota. Leo toca en este momento con René, de Calle 13, es el que hace toda la parte primera del video de René, que es larguísimo, el último. René Rapea y él le hace todo un clima con teclados. Ese es Leo Genovese, un pianista impresionante, ya lo vas a escuchar en un tema que se llama ¨Antofaya¨, que ahora te lo mando.

El disco se va a difundir mediante las redes en principio, pero después se va a hacer con todas las participaciones y los créditos, ya tenemos prácticamente resuelta la tapa y con esa tapa va a salir en You Tube y en distintos lugares virtuales, porque, por el momento, no hay otra posibilidad más que difundirlo todo lo que se pueda a través de las redes, hablar del trabajo discográfico, en los zooms que hago…

Después hago un tema de Marta Gómez, una chica centroamericana que tiene temas muy lindos, y de una chica mendocina, un tema que se llama “Cuando”. Y un tema que canta Ana Belén, que es de un autor español, y que se llama “Rayo de sol”: es un niño que le pregunta al sol: ¨¿Dónde duerme por las noches? ¿Por qué se esconde? ¿Por qué esta bañado en sangre? Esas preguntas le hace el niño al sol y Marian, muy inteligentemente, me pasó la canción a un aire de chamamé y quedó hermosa. Después hay un tema de Carlos Di Fulvio, que habla de lo que me pasa a mí, vuelvo a las cosas simples de la vida, a ver cómo era el vuelo de los pájaros, el agua en los cántaros, la abeja en la flor, vuelvo por mi sed de mariposa y por tantas otras cosas de  niño o de niña que yo aprendí.  Es un poco rememorar el terruño y volver al lugar, me hizo acordar a esa película italiana “Cinema Paradiso”, en que el tipo vuelve a su pueblo, a su lugar, a su región de cuando era chico y todo lo que siente y todo lo que piensa y todo lo demás, bueno, es un poco eso, el volver a tu terruño, a tu lugar y observar las plantas, volver a ejercer la cultura de la contemplación.

© Nicolás García Sáez / Para el blog de Los Verdes Platónicos / Octubre de 2020

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Suna y Atahualpa

Con Suna hablamos algunas veces sobre su amistad con Atahualpa. Luego, en mi diálogo interno, imaginar al trovador ameritaba – y sigue ameritando – una cuota extra de atención. Por eso antes de mencionarlo e invocarlo decidía – y sigo decidiendo –  detenerme a paladear el vuelo siempre alto y profundo de su obra. Música y letra, melodía y poema en conjunción casi divina. El ¨casi¨ es el adverbio idóneo para humanizarlo, y así dejarnos llevar por esa voz que nos invita a deambular por paisajes sonoros, paisajes de ensueño, lugares a los que solo puede llevarte un Gran Mago.

En ese aterrizar me pierdo ya que solo puedo conocer cuando lo escucho, cuando lo leo. Supongo, también, que puedo conocer imaginándolo. En medio de estos tiempos turbulentos es una bendición escuchar a quien fue su gran amiga, una buena oportunidad para acercarse a la costa sincera de sus vidas, que también son sus obras, una chispa de esa vida y obra que ambos nos comparten a continuación:

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Conocí a Yupanqui cuando era muy chica. Fui al Cerro Colorado con mi familia, pasaba Atahualpa a caballo y mi papá me dijo: ”ese señor toca la guitarra y canta”. No me olvido, lo vi de atrás , yo tendría seis años, o siete a lo sumo , de manera que no me olvidé nunca de él. A ver, codearme con Atahualpa fue codearme con la memoria en realidad, él era un hombre de una gran cultura, un autodidacta, se leyó todo, con una memoria prodigiosa, con un verbo muy particular, que no podías menos que sentarte y escuchar, un tipo con una gran sabiduría, de haber andado tanto y además con una gran capacidad para contar, por eso Yupanqui quiere decir ¨el que viene a contar¨, como si fuese un juglar. Bueno, cuando yo lo conocí lo fui a visitar acá, en Córdoba, a la clínica Allende, porque él estaba enfermo y entonces no podía actuar en Cosquín.  Yo  averigüé el lugar donde estaba internado y allá me fui.

 Atahualpa fue un tipo que me honró con su amistad. Lo fui a visitar a la clínica Allende y a partir de ahí me dio su teléfono y me dijo que fuera a su casa, en Buenos Aires, cuando volviera , así que estuve toda una semana titubeando en llamarlo , no sabía qué hacer, donde meterme, hasta que un día tomé coraje y lo llamé , me atendió él y me dijo: ¨si, venga niña, cuando quiera, esta tarde, vengase a tomar un tecito , yo lo tomo entre las 17 y las 18 horas,  en ese horario la espero¨. Así que me fui allá, por Palermo,  tomamos el tecito y ahí fue la primera vez que estaba con él. Antes había estado un día en el programa de Mahárbiz, donde me iban a hacer una nota, pero justo llegó Yupanqui y el conductor me dijo que le iba a hacer la nota a él primero y después me la iban a hacer a mí.  Y eso me encantaba, porque iba a verlo a Yupanqui. Después, cuando yo fui y lo saludé, me dijo: ¨Suna , cuando esté con los ricos , no se olvide de los pobres¨. ¿Por qué me habrá dicho eso? , yo nunca se lo pregunté y debiera habérselo preguntado, cuando después nos hicimos amigos. El creería que como a mí me estaba yendo bien, iba a juntarme con los ricos y no con los pobres. Pero nada que ver, yo soy de Tulumba, me considero una persona totalmente normal, puedo sentarme en un rancho con una señora sentada en una piedra, tomar unos mates, conversar y soy muy feliz.  Le pregunté a Mahárbiz porque dijo eso y me dijo que era por no quedarse callado. Después, cuando lo conocí,  me di cuenta que eso que me dijo había que tomarlo como de quien viene, porque él era un tipo particular, muy franco, con calidad, te decía las cosas naturalmente, inteligentemente, era muy rápido, tenía 80 años y una cabeza de un pibe de 20, con una frescura, con una lucidez muy especial, una memoria  con esos 80 años , de pintarte a una persona con bombacha bataraza, con camisa al tono,  y después una anécdota de 60 años atrás que se acordaba y te decía los detalles,  no entiendo cómo se puede acordar de cómo estaba vestido ese parroquiano, una cosa fuera de lo normal.

Yo lo acompañaba a Ezeiza cuando se iba a Europa. Tengo cartas memorables de él, tengo una por ahí donde me cuenta de su salud, en la primera, esta carta es del `91, voy a ver si te lo puedo decir de memoria, la carta dice: ¨¿cómo andás paisanita? , yo con este desvelo desde que nací, escuchando a Bach y a los vidaleros que se fueron cantando. Fui al cementerio de Montparnasse a llevar claveles a mis amigos: Asturias, Baudelaire (que por supuesto fue anterior a él, pero le tendría admiración)  y Cortázar y les dije en voz baja: ¨espérenme¨. Y  ahí es cuando me dice:  ¨Tú como andas, paisanita amada, al fin y al cabo, Suna, la vida es ese paso extraño que uno elige, aún sabiendo que morirá despedazado de amor y de silencio. No bajes la guardia niña, y ten cuidado de esas tentaciones que ofrece el arte mendigado, te recordaré como la changuita que vino a Buenos Aires a ver , crecer y esquivar , coraje y prudencia , te saluda Atahualpa. ¨. Una carta bellísima, la verdad. Y bueno, ahora me diría que estoy haciendo arte mendigado con este disco nuevo, seguro que si lo escucha me va a decir ¨ya estás haciendo arte mendigado¨. Se ve que le gustaba lo que yo hacía, pero nunca me dijo nada. Yupanqui era de esos tipos de decirte eso está bueno, eso está mal. Él había cambiado el significado de Descartes de ¨pienso, luego existo ¨ por ¨pienso, luego exilio¨, y a mí me encantó eso. Se lo conté a una amiga mía, que se fue por el tema del golpe y cuando fui Europa lo había escrito con pintura, enorme, en toda la pared.

Yupanqui era un hombre muy gracioso, tenía mucho sentido del humor, pero como El Chúcaro, Santiago Ayala: decían alguna cosa que vos te matabas de risa y ellos serios, muy serios. Un día fuimos a un programa que se llamaba “Siglo 20 Cambalache”, que lo conducían Teté Coustarot y Fernando Bravo, había unas cuantas copas en una mesita ratona y El Chúcaro agarra una de las copas y toma, hace una cara fea y lo mira a Fernando con la copa en la mano,  y le dice : ”si el agua destroza los caminos , que será lo que podrá hacer con estos pobres intestinos¨. No sabés cómo se rió este hombre, Fernando bravo. Le habían dado agua y a él le encantaba el vino blanco y entonces  creyó que habían averiguado que era lo que le gustaba y le habían puesto unas copas de vino blanco. Bueno, no, era agua. Así que tenían esa impronta de  decirte una cosa en el acto, sobre todo Atahualpa, que era ligerísimo, un  tipo con mucha capacidad de reacción, acompañada con alguna cosa súper  ingeniosa, inteligente, justa, con sentido del humor, en fin, era un tipo con el cual yo aprendí  mucho.

A mí me gusta mucho el tema de la copla y con el charlábamos sobre eso. Yo un día le dije una copla y entonces me pidió que la repitiera, porque muchas de las coplas del romancero español tienen una gran influencia en las coplas nuestras. Pasa que acá se las cambia un poco, acorde a la idiosincrasia de nosotros, entonces yo le dije: “mi sombrero se ha cobrado la sombra que me ha servido y yo le hay de hacer cargo del sudor que me ha bebido¨. A él le encantó, me dijo que la vuelva a repetir y se la repetí, entonces él me expresó en ese momento, porque se sabía todo y había leído todo, que no le veía a esa copla una influencia del romancero español, y entonces le pareció rara, nunca la había escuchado, porque hay coplas, viste, que no son iguales, pero son parecidas y que, de alguna manera, tienen una misma connotación de lo que quiere decir. Para mí fue muy importante haberlo conocido, haberlo frecuentado, haberle puesto mi oreja, había momentos que lo pescaba a Atahualpa y entonces me daba cuenta que había estado llorando…

© Nicolás García Sáez / Para el blog de Los Verdes Platónicos / Mayo 2021

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