*Al fin y al cabo solo hay tres respuestas: ¨si¨ , ¨no¨ y ¨puede ser¨. Aunque también no podría ser, un empate para los puristas. Luego, todas son meras conjeturas, matices, aristas, meandros y, claro, posibilidades e imposibilidades. Dicho y sabido esto -que parece tan poco importante- luego nada, nunca, será igual.
*Podemos detenernos para negar lo innegable, buscar el camino fácil de la supuesta complejidad. Allí no hay nada tampoco, o casi, solo relámpagos que se apagan en la indiferencia o maniquíes obsoletos que deambulan por avenidas vacías. No teman, es un ruido pasajero.
*Lo cierto es que las circunstancias suelen ser mucho más sencillas de lo que suponemos. Luego podremos extraer de ellas los frutos poderosos que habitan en la profundidad de su ecosistema. Mientras tanto, habrá que surfear las olas con alegría, dignamente. Hay mucho por hacer.
© Nicolás García Sáez